Tóxicos en productos de higiene femenina

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En el año de 1992 por primera vez en el mundo en los Estados Unidos de América Penny Hitchcock y Nancy Alexander iniciaron las investigaciones sobre salud , fisiología e inmunología vaginal; así como de ciertas sustancias químicas que pueden dañar las células vaginales y rectales, y dichas sustancias pueden hacer propicias enfermedades de transmisión sexual incluido en síndrome de inmuno deficiencia humana (HIV-SIDA); a pesar de esto la mayoría de estos estudios se enfocan en métodos anticonceptivos y casi nada se ha descrito sobre los efectos de productos de higiene femenina y lubricantes personales en los cuales se encuentran incluidos tampones, toallas sanitarias, desodorantes femeninos, duchas vaginales, y toallas húmedas. Estos descubrimientos han ido más allá , encontrando que efectivamente estos productos contienen sustancias dañinas que pueden afectar no solo localmente sino también a nivel sistémico, afectando el sistema endocrino, inmunológico y crean propensión al cáncer.

Pero ¿qué sucede en realidad?

Si estudiamos un poco la anatomía y fisiología de la vagina, nos daremos cuenta de que está conformada por un tejido muy vascularizado, es decir que tiene abundantes vasos sanguíneos, este tejido llamado mucosa se caracteriza al igual que otras mucosas del cuerpo, como la de la boca, por tener cierto grado de humedad, y también de ser capaz de secretar y absorber diferentes tipos de sustancias de manera muy fácil. Por estos motivos, la vagina es muchas  veces más permeable que la piel a sustancias que no requieren ser metabolizadas para ser absorbidas, ingresando al torrente sanguíneo alcanzando niveles hasta diez veces mayores que lo que se logra por vía oral, lo cual quizás no ha sido  previsto por los fabricantes de productos de higiene femenina. Se ha demostrado que las mujeres de raza negra y latinas son las principales consumidoras de productos como duchas, desodorantes vaginales y presentan mayor incidencia de vaginosis bacterianas e infecciones por levaduras u hongos, lo mismo sucede con mujeres de clase socioeconómica baja; este tipo de prácticas han demostrado asociación con infecciones, enfermedad inflamatoria pélvica, cáncer cervical e incremento de enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo el problema con los productos de higiene femenina va mas allá,  ya que pueden causar procesos infecciosos más severos e intoxicaciones sistémicas, es decir que involucran a todo el cuerpo y no sólo una parte.

El SINDROME DE CHOQUE TÓXICO, es una entidad que puede ser mortal, y se asocia al uso de productos como tampones, debido a que estos están fabricados con fibras sintéticas ultra-absorbentes, las cuales tienen la capacidad de albergar altas cantidades de toxinas, que a su vez son producidas por bacterias; por ejemplo staphylococcus aureus. Estas fibras sintéticas absorben grandes cantidades de fluidos menstruales, los cuales tienen  alto contenido en proteínas y carbohidratos, estas sustancias son altamente propicias para el desarrollo de bacterias, y a su vez la producción de sus toxinas,  este padecimiento ha sido asociado al uso de tampones e incluso de toallas sanitarias, sin embargo, nunca se han descrito casos de síndrome de choque tóxico asociado al uso de algodón.

Pero aquí no acaba la cosa, existen otros tóxicos involucrados en los daños a la salud asociados al uso de productos femeninos. Tal es el caso de la DIOXINA, que en realidad está compuesta de 75 productos químicos y son producto final de la combustión del cloro y otras sustancias como pesticidas ( los más destacados son el 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina(TCDD)/2,3,7,8-tetraclorofurano dioxina (TCDF) y derivados de hidrocarburos. La dioxina es usada en tampones y toallas para blanquear los productos. En este caso, los productos femeninos son sometidos a procesos industriales para blanquear los derivados del algodón con la finalidad de tener una presentación “más bonita”, sin embargo, estos químicos permanecen en el producto final. Debido a que las dioxinas no se encuentran en la naturaleza salvo en algunas erupciones volcánicas, no hay métodos eficaces para su metabolismo en nuestro cuerpo y resisten la degradación biológica; además, debido a que son liposolubles, tienden a acumularse en los tejidos, ósea que no se desechan de nuestro organismo, si no que este los va acumulando en los tejidos expuestos e incluso en otros que no estuvieron involucrados directamente en su exposición, así mismo se pueden excretar por medio de la leche materna, siendo los lactantes 50 veces más sensibles que los adultos, por lo que la exposición constante en cantidades pequeñas tiende a acumularse durante toda  la vida y causar efectos deletéreos aunque la exposición se hubiese suspendido. Estas dioxinas afectan receptores celulares y moleculares afectando diferentes genes con efectos carcinógenos (que producen cáncer), alteraciones hormonales, alteración de factores de crecimiento entre otros. Una vez que son absorbidas, las dioxinas se almacenan en tejido graso e hígado, y su vida media es de hasta 11 años , atraviesa la  placenta causando efectos en el desarrollo fetal y posteriormente se eliminan en la leche materna en cantidades significativas afectando al lactante.

Las dioxinas se encuentran relacionadas directamente con cáncer  hepático, pulmonar, gástrico, de tejidos blandos y tejido conectivo; el cual se puede desarrollar posterior a un año de exposición y hasta 20 años después, también incrementan la susceptibilidad a las enfermedades bacterianas, virales y parasitarias por alteraciones en la función de ganglios y del Bazo, así como de células natural killers, que son esenciales para defendernos de agentes dañinos externos. Existen también efectos en la reproducción y el desarrollo; a nivel endócrino, puede asociarse a alteraciones de hormonas tiroideas y tumores tiroideos entre otros efectos en las hormonas sexuales. La única manera de reducir y eliminar progresivamente el uso de cloro y compuestos órgano clorados, es dejar de utilizar productos que en sus procesos de manufactura, utilicen algún tipo de blanqueador de esta índole; y es precisamente la industria productora de papel, pasta dental, pañales y productos de higiene femenina una de las principales fuentes de dioxina.
Debemos hacer conciencia y tratar de eliminar progresivamente su uso. Otras sustancias peligrosas encontradas en estos productos se ennumeran a continuación:

Los pesticidas: son sustancias muy tóxicas que se encuentran en los productos de higiene femenina y fue hasta el 2013 que Naturally Savvy llevó a cabo las primeras pruebas en tampones para detección de residuos de pesticidas en una sola marca de tampones , detectando Malathion, Diclorofluanid, mecarbam, procimidona, metadiona, fensulfotion, piretroides, piperonil butoxido, lo cual contradice la recomendación de la FDA ya que son considerados carcinógenos.

Fragancias:  las fragancias que se encuentran en los productos de higiene femenina  están  clasificados en la Asociación Internacional de Fragancia y en ingles  International Fragrance Association (IFRA)  como carcinógenos ( p-diclorobenceno y oxido de estireno, disruptores endocrinos como galaxoide y tonalide que es almizcle sintético Sustancias Tóxicas Reproductivas como el ftalato dietil (DEP, por sus siglas en inglés) y ftalato di-isononil (DINP, por sus siglas en inglés).

Desinfectantes como Triclosán y compuestos de cuaternario amónico; Alérgenos numerosos e irritantes, metildibromo glutaronitrile (MDBGN, por sus siglas en inglés) se identificó como la causa de la dermatitis. Otro caso se encuentra en las toallas húmedas limpiadoras , las cuales tienen un contacto directo con los genitales y contienen , Methylchloroisothiazolinone, Methylisothiazolinone, Parabenos , Quaternium-15, DMDM Hydantoin,  2-Bromo-2-Nitropropane-1,3-Diol los cuales son alergénicos ampliamente descritos por la  American Contact Dermatitis Society; contienen también conservadores  que emiten formaldehídos ( que también son cancerígenos ) ,   Polioximetileno Urea y Diazolidinyl urea. Los parabenos contenidos en los productos de higiene femenina tienen efectos estrogénicos y se ha encontrado asociación con el cáncer de mama y envejecimiento ovárico. La mayoría de estas sustancias se encuentran en duchas vaginales y jabones genitales. Algunas sustancias como los desodorantes y supositorios vaginales contienen cloruro de bencetonio los cuales no se han calificado como seguros si permanecen constantemente en la piel y no se han autorizado en mucosas, así mismo muchos de estos productos sirven como espermicidas.

CONCLUSIONES :

Lo Que Puede Hacer para Reducir Su Exposición , evite los Productos del Hall of Shame (El Salón de Vergüenza), una lista se encuentra en www.womensvoices.org. 2. Lea las etiquetas para evitar estos productos químicos problemáticos , busque las marcas que revelen todos los ingredientes, incluyendo lo que se encuentra  en la fragancia. reduzca el uso de los productos para el cuidado femenino, elimine el uso de los productos que pueden ser innecesarios para una vagina sana, escoja los productos sin perfumes ni colorantes cuando estén disponibles, si está teniendo síntomas alérgicos, ¡cambie de marcas!. La mayoría de estos productos son dañinos y desafortunadamente esta información se mantiene oculta.

Dra. Diana Madrigal Sánchez MD PhD
Especialista en Medicina de Urgencias
Alta Especialidad en Toxicología Clínica.
Maestra en Ciencias Químico Biológicas
CONTACTO: [email protected]
017713130740

Para más información
www.fda.gov/Safety/MedWatch/default.htm
http://www.cancerteam.com.ar/freue_01.html
www.womensvoices.org

¿Por qué las mujeres nos resistimos a cambiar?

Hace algunos días, nos dimos a la tarea de realizar unas encuestas encaminadas a saber si las mujeres conocemos nuestro cuerpo, nuestra fisiología y también para saber si conocemos los productos que utilizamos como protección menstrual y si estaríamos dispuestas a cambiarlos por alternativas más saludables y ecológicas.

Los resultados fueron impactantes. A tal grado, que me preocupé en sobremanera acerca de lo que las mujeres desconocemos de nuestro funcionamiento y de los prejuicios que tenemos para con nosotras mismas, al menos aquí en México.

La encuesta era muy clara, e incluía preguntas directas que daban poco margen a equivocarse o confundirse. Esta encuesta arrojó como resultado, después de analizar 300 cuestionarios que el 75% de las mujeres desconoce cuál es el primer día del ciclo menstrual, el 90% de las mujeres no contestó correctamente cuando se le cuestionó que día del ciclo menstrual tendría que elegir si se le preguntase cuál es la fecha de su último período; el 88% no recuerda cuando fue su último período, el 80% desconoce cuáles son sus días fértiles. Y aquí, fue cuando recordé la terrible estadística que tenemos en México de embarazo en adolescentes… Viendo esta tremenda desinformación, pero sobre todo desinterés, ya que un 25% de las mujeres dijeron que no les gustaría recibir información acerca de su salud reproductiva, se siente una profunda decepción.

Otra de las preguntas, cuestionaba la manera en la que las mujeres habían elegido el método que usan para protección menstrual. La pregunta decía: ¿Cómo elegiste tu método de protección menstrual? Y habían cuatro opciones: a) recomendación profesional, b) recomendación familiar o de amistades, c)internet, d)información impresa y si este era el caso, debían especificar cual había sido, y e) otras fuentes de información.

La respuesta en el 70% de las mujeres encuestadas, fue el de información impresa. De ellas el 80% escribió que la información la habían encontrado en el empaque del producto, la mayoría de estas mujeres, son usuarias de toallas sanitarias. Ellas añadieron a su vez que habían elegido ese método debido a que, en el empaque habían encontrado información acerca del material a partir del cual están hechas, así como de si cumplen con la norma oficial mexicana para la elaboración de estos productos y de que son saludables al cien por ciento.

Esto llamó mi atención de manera particular, ya que siendo mujer y habiendo utilizado toallas sanitarias, al menos durante 22 años, jamás me tomé la molestia en leer el paquete, mucho menos la composición de las toallas. Lo más interesante fue cuando me dediqué a observar los paquetes de toallas, tampones y pantiprotectores de manera detallada… Me llevé una gran sorpresa, ya que solamente una marca de toallas sanitarias y tampones describe, y de manera parcial de que están hechas, es decir, ninguna marca describe con qué las fabrican, que aditivos utilizan y que químicos contienen. Esto se traduce a que las mujeres no quisieron decir por algún motivo que desconozco, cual había sido su método de elección de producto menstrual.

Pero ahí no paró la encuesta, también preguntamos si estarían dispuestas a usar alternativas reutilizables como protección menstrual. Específicamente preguntamos acerca de toallas reutilizables de tela y de copas menstruales. Esta pregunta hizo que casi, casi aventara la toalla con este proyecto; pero luego, me hizo aferrarme más a él.

La mayoría de las mujeres dijeron que NO, en total un 65%. Los motivos variaron, pero el que llamó más mi atención no sólo por lo tristísimo que es, sino porque fue el 30% de las mujeres que lo contestaron de su puño y letra fue: ME DAN ASCO MIS SECRECIONES.

Me fui de espaldas. ¿En qué momento, de nuestra historia algo fisiológico se convirtió en asqueroso? Muchas mujeres hicieron notar que la menstruación es suciedad y que no están dispuestas a tener el mínimo contacto con ella.

Un motivo en particular para las toallas de tela reutilizables, fue: ES ANTIHIGIÉNICA.
Me pregunto yo: Nuestras abuelas, quienes vivieron sin Kotex, Tampax y Always, ¿tenían conductas antihigiénicas? Es decir, ellas utilizaban trapitos para protegerse los días de menstruación, los lavaban y los volvían a utilizar. No existía otro método. ¿Las personas que dijeron que son antihigiénicas, creen que en la mitad del siglo XX e incluso antes, habían más infecciones vaginales, vaginosis bacterianas, alergias o hipersensibilidad cutánea, que hoy en día? Yo me atrevería a decir que no es así, de hecho, si interrogamos a nuestras abuelas, nos platicarán que en contadas ocasiones tuvieron infecciones vaginales. ¿Qué pasó entonces?

Otro motivo para no usar copas menstruales fue el de: NO ME GUSTA INTRODUCIR NADA EN MIS GENITALES. Un 55% de mujeres respondió así al ser cuestionadas acerca de la negativa para utilizar copas menstruales. Al leer esto, se me hizo franco y quizás comprensible; aún más franco, fue otro de los motivos que relataron un 25% de las encuestadas: ME DA FLOJERA LAVARLAS, incluso algunas mujeres dijeron saber que son mejores con el cuerpo femenino que las toallas sanitarias y que son amigables con el medio ambiente, sin embargo, hicieron notar que preferían seguir contaminando el planeta y exponiendo su salud, antes que lavar las copas o las toallas sanitarias.

Al ser cuestionadas acerca de si los tampones, toallas sanitarias desechables y los pantiprotectores eran buenos o malos, el 90% de las mujeres dijeron que eran buenos y saludables, que les ayudaban a evitar que la ropa se ensucie, y que el utilizarlos no genera ningún problema de salud. Siendo que los pantiprotectores y las toallas sanitarias pueden tener una participación muy clara y documentada en la aparición de algunos tipos de vaginitis como la que es originada por especies de Cándida, una de las principales causas a nivel mundial de vulvovaginitis. Ya que el uso prolongado de estos productos, favorece la acumulación de humedad y calor, mismos que son el entorno perfecto para el desarrollo de hongos. Y finalmente, si uno piensa sin hacer uso de palabras tan rimbombantes, ni haciendo gala de la búsqueda de la investigación médica basada en evidencias; honestamente, ¿A quién puede parecerle lógico, apropiado, bueno y correcto colocar un pedazo de plástico en un área tan delicada como lo es el área genital, cada mes?

Sin duda, hemos sido presas del monstruo de la mercadotecnia, de la facilidad… Y de una costumbre que ha sido heredada por al menos dos generaciones de mujeres, a las que se les hace natural comprar un producto que ellas consideran completamente normal en sus vidas diarias, un producto indispensable, que se ha convertido en un pensamiento automático. Es decir, el hecho de elegir y comprar un producto que creemos completamente indispensable de manera autómata, que además, nosotras contribuimos a crear, puesto que hace menos de un siglo no existían, y que muy probablemente, (y me atrevería a decir que no lo es) no sea el más apropiado para utilizar durante el período.

Esta encuesta me llevó a darme cuenta de que la mayoría de las mujeres desconoce el funcionamiento de su aparato reproductor, y de que a muchas les genera repulsión y desinterés el conocer o tener contacto con su fisiología. Esto despertó en mí un sentimiento que ha ido creciendo, de querer mostrarles a todas las mujeres qué somos, como funcionamos, que es lo normal y saludable; y también una curiosidad inmensa de querer averiguar, el motivo por el que las mujeres se rehúsan a cambiar. Quisiera que todas las mujeres mexicanas tengan una apropiada información, y así, tengan la libertad de elegir. Esta encuesta me hizo querer acabar con tabúes, con prejuicios, con esas ataduras que tenemos con respecto a nuestra sexualidad y a nuestra salud reproductiva; al fin y al cabo que con intentarlo no se pierde nada.

Para esto, he tomado la decisión de abrir este blog, en el que tendremos participación de los Ginecólogos más preparados del país, para que las mujeres puedan tener acceso a una información apropiada, veraz y fácil de aprender, y quizás de este modo, logremos aunque sea un poco, cambiar la perspectiva de la salud reproductiva femenina en México.
Porque ser mujer, debería hacernos sonreír.

Dra. Sandra E. Pérez Monter
Directora General de Mamita Chula
Gineco-Obstetra
FACOG