¿Cómo funciona mi vagina?

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La vagina es una estructura anatómica fibromuscular, es decir que está hecha de músculo y cubierta por un tipo de tejido llamado mucosa, y tiene una forma tubular; la vagina tiene principalmente dos funciones:

1.- La recepción del pene durante el coito (penetración)
2.- Es el canal del parto

Los primeros dos tercios de la vagina son prácticamente horizontales al estar paradas a diferencia del último tercio (distal o el más cercano al exterior o a la salida de esta) que es vertical.
La vagina se compone de tres capas: la superficial que se compone de un epitelio escamoso estratificado, llamado comúnmente mucosa vaginal, la capa media (llamada lámina propia) que tiene colágena y elastina y que NO contiene glándulas, sino múltiples vasos sanguíneos pequeños y por último la capa interna que es la muscular.
Estas capas celulares, al ser altamente receptivas al estímulo hormonal pueden cambiar durante las diferentes etapas de la mujer, como la menopausia, el embarazo o la vida reproductiva.
El límite externo de la vagina está conformado por la vulva que consiste en labios mayores, menores y clítoris, mismo que se compone de glande y cuerpo.

La inervación sensorial de la vagina está dada por el nervio pudendo y la autonómica por el nervio hipogástrico y el plexo sacro, nervios que salen de nuestra espina dorsal a través de las vértebras torácicas, lumbares y sacras, por lo que cualquier lesión nerviosa a éste nivel afectará directamente la función de la vagina.
Como se muestra en la figura siguiente la vagina está íntimamente relacionada con las estructuras que se alojan en la pelvis femenina, en su pared anterior, es decir hacia enfrente con la vejiga, la pared posterior o hacia atrás con el recto y en su parte superior con el cérvix, el útero y los anexos (trompas de Falopio y ovarios). Todas estas estructuras en la mujer están sostenidas por un gran grupo muscular llamado Músculo Elevador del Ano y por ligamentos y peritoneo que forman la llamada fascia endopélvica, misma que rodea a vejiga, vagina, útero y recto. De esta manera cualquier alteración en uno de éstos órganos tendrá consecuencias anatómicas y mecánicas en los demás por ejemplo: si existe un prolapso uterino la vejiga también puede estar prolapsada y debido al efecto mecánico existirá estreñimiento, etc. Este íntimo equilibrio hace que las estructuras de la pelvis femenina sean únicas.

Todo desorden somático tendrá un efecto psicológico en cualquier ser humano. Debido a las funciones de la vagina anteriormente mencionadas ésta es una estructura anatómica que al presentar un desorden ginecológico es común que cause alguna alteración psicológica en la mujer y es por eso que es tan importante al presentar algún problema en la vagina que el médico conozca la edad de la paciente, antecedente de cirugías vaginales o pélvicas, antecedentes de abusos sexuales o alteraciones anatómicas congénitas, enfermedades sistémicas, infecciones frecuentes y vida sexual.

Características de la vagina normal

La lubricación de la vagina está dada por un trasudado de los vasos sanguíneos, la secreción cervical y por las glándulas de Skene y Bartholin. Lo ideal es que la vagina siempre esté lubricada.
El flujo vaginal normal es blanco, sin olor o con un olor lechoso y viscosidad variable según el día del ciclo menstrual.

El pH es el grado de acidez o alcalinidad que le da equilibrio a un medio. La vagina debe tener de manera normal un pH de 3.5 a 4.5. Fuera de esos rangos es susceptible al desarrollo de flora no deseada que causará infecciones o inflamación y síntomas de irritación mismos que NO deben existir de manera normal.
Cuando se revisa al microscopio la secreción vaginal debe haber abundantes lactobacilos y muy pocos leucocitos (células que aumentan al existir infecciones).
De manera normal todas las mujeres tenemos una basta flora vaginal: Lactobacillus, Streptococo, Gardnerella, Escherichia, Klebsiella, Proteus, Mycoplasma, Ureaplasma, Clostridium, Bacteroides, Prevotella, etc.
Si el pH de la vagina cambia y se pierde el equilibrio del medio estas bacterias aumentarán en número y causarán datos de irritación local y franca infección. Si éstas infecciones no se tratan o pasan desapercibidas ascenderán al tracto genital superior con el riesgo de provocar daños en útero, fimbrias y ovarios, estructuras esenciales para una adecuada reproducción.

Algunos factores de riesgo para que cambie el pH vaginal pueden ser:
– Múltiples parejas sexuales y relaciones sexuales sin protección
– Presencia de enfermedades de transmisión sexual (sífilis, gonorrea, etc)
– Uso de drogas
– Malos hábitos higiénicos
– Utilizar ropa interior con fibras que impidan la ventilación vaginal y vulvar (por eso se recomienda el algodón).
– La adolescencia
– El embarazo
– La menopausia
– Diabetes Mellitus
– Enfermedades o medicamentos que causen inmunodeficiencia (VIH, cáncer, quimioterapia, etc)
– Tabaquismo
– Uso de duchas vaginales
– Uso de tratamientos largos de antibióticos vaginales o sistémicos
– Uso inapropiado de productos de cuidado menstrual

Los datos de alarma que deben hacer que acudas inmediatamente a tu médico son los siguientes:
– Secreciones vaginales diferentes a la normal (amarilla, verdosa, café, secreción fétida, espumosa, blanca grumosa)
– Ardor, comezón e irritación vaginal o vulvar.
– Dolor o ardor al tener relaciones sexuales.
– Sangrado postcoital
– Lesiones vulvares, perineales o perianales palpables o visibles (verrugas, “granitos”, “ronchitas”)
– Tumoraciones dolorosas en el tercio externo vaginal cerca del introito (o la entrada de la vagina)
– Ardor al orinar, ganas de seguir orinando y acudir frecuentemente al baño acompañado de secreción vaginal anormal.
– Pareja con uretritis, lesiones peneanas o descarga uretral.

Es importante que para mantener saludable la vagina, así como el resto de los órganos del aparato reproductor femenino, hagamos una visita al Ginecólogo al menos dos veces al año.
Recordemos que las duchas vaginales no son necesarias para tener “limpia” la vagina, y si nos percatamos de algún olor, color u otra característica o síntoma, que nos llame la atención, debemos visitar al ginecólogo para que investigue si existe alguna anormalidad. Evitemos el automedicarnos, ya que podemos generar bacterias resistentes que puedan afectarnos y enfermarnos seriamente.
Utilizar ropa interior de algodón, evitar el uso de pantiprotectores, así como la utilización de toallas de algodón que contengan la menor cantidad de materiales plásticos y sintéticos, ayudarán a que la vagina tenga el pH, humedad y temperatura apropiada para mantenerla saludable.

#VisitaTuGine

Dra. E. Verónica Flores Rueda
Gineco-Obstetra
Especialista en Urología Ginecólogica
Médico Adscrito del Instituto Nacional de Perinatología
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