365 DIAS SIN TOALLAS SANITARIAS

 

La primera vez que escuché acerca de  las copas menstruales fue hace como 3 años en voz de una paciente mía que trabajaba en un crucero, y que evidentemente, había viajado a una multitud de países.

En primera instancia; y no es que me guste alardear de mi honestidad; le dije claramente que no las conocía, a lo que ella muy amable me ilustró a su manera. Me explicó que eran la gran cosa; que el período ya no era un fastidio, que había dejado de rozarse con las toallas convencionales, que a veces incluso, olvidaba que lo tenía… Y todo gracias a una pequeña copita de silicón, que además era reutilizable. Al final de su descripción, agregó algo que me dejó picada con el tema: Es ecológica.

Llegando a mi casa, me puse a investigar todo lo que pudiera al respecto. Primero y como cualquier ciudadano del mundo, me puse a Googlear. La encontré en segundos. La primera que me apareció fue una Copa Menstrual hecha en Alemania. La famosa Meluna. Estaba en varios colores, tallas y consistencias, me  pareció monona y linda incluso. Enseguida me aparecieron unas copas Chinas que ya no recuerdo su nombre, y debajo muchas marcas más. Envié correos electrónicos a las páginas que me aparecieron aquí en México,  y  fue gracias a  eso que me agregaron a un chat de copas menstruales.

Así conocí a muchas mexicanas que no sólo estaban ya usando la copa, sino que también las estaban vendiendo. Lo cual me dejó en shock, porque yo, siendo Ginecóloga no sabía nada hacía unos días de esta cosa.

Debo admitir que lo hice por saber más del tema, ya que como buen médico, uno siempre quiere saber y averiguar las cosas, con la finalidad de emitir un juicio; ya sea bueno o malo, pero basado en evidencia real y científica.

Así pues, no solo me di de alta como estalqueadora en el chat de las copas, sino que también me di a la tarea de investigar en artículos médicos acerca de la copa menstrual en otros países. Definitivamente en aquel entonces no encontré nada en absoluto relacionado con ellas en México. Vi que en Canadá y U.S.A. las conocían, en Finlandia, Inglaterra, desde luego Alemania, y también y sin dudar ni un segundo, en China. Encontré artículos médicos que hablaban acerca de Síndrome de Shock Tóxico (SST), y allí fue donde me enganché aún más.  Debido a que no había ningún caso reportado hasta el momento que relacionara a la copa menstrual con el temido SST; el mismo que originó un terrible escándalo a mediados de los noventa con los tampones y la utilización de rayón hiperabsorbente en su fabricación, como el causante de esos casos letales de SST.

Entonces di vuelta a la investigación, y me puse a buscar las regulaciones sanitarias y sus certificaciones para su utilización como dispositivo endovaginal. Me di cuenta que no todas las copas estaban aprobadas para su utilización como un dispositivo endovaginal temporal. Solo unas cuantas estaban aprobadas por la FDA (Food and Drug Administration) y por el EMA que es el organismo europeo, que tiene el mismo rol que la FDA. Y eso se debe a que estas organizaciones buscan dar fe de que al introducir una copa menstrual en la vagina con la finalidad de recolectar el fluido menstrual, haya la menor cantidad posible de riesgos para la salud. Estos riesgos podrían ser serios si la copa por ejemplo, estuviera hecha de un material que se rompiera fácilmente o que liberara astillas a la mucosa vaginal, o bien que por algún motivo el material retuviera bacterias y tuviera el potencial de hacerlas reproducirse y generar STT. Aquellas  que tienen la certificación, son aquellas que han pasado varias pruebas y que están hechas en una sola pieza y de un material impermeable e inviolable. Habitualmente de silicón grado médico (recordemos que no todo el silicón puede usarse en el cuerpo humano, hay grado alimenticio por ejemplo).

Y así, y con la promesa  de que su utilización ayudaría a disminuir considerablemente las toneladas de basura que producimos cada mes al usar toallas y tampones; decidí que debía usarla, y no sólo eso, si no también ser permisiva con mis pacientes que la quisieran usar.

Para luego es tarde, así que rápido me compré mi copa menstrual certificada y cuando la tuve en casa, me pareció padrísimo; la puse en mi closet ya esterilizada y lista para usarse. Estaba allí la copita, en sus marcas, listos… Pero cuando tuve el período y fui a buscarla para usarla, algo me ocurrió.

Yo creo que fue miedo. Rechazo a utilizar algo dentro de la vagina, temor a que no funcione apropiadamente,  pensar que estaba muy grande para mi, que no lo iba a poder extraer, en fin… Toda clase de pensamientos recurrentes que me hacían pensar en lesiones, infecciones, en SST, y en muchas cosas que quizá ahora  me parezcan más que bobas.

Resulta que se me quitó el entusiasmo y me dije a mi misma, que lo intentaría el otro mes. Usé toallas convencionales, y cuando me vino el otro mes, hice lo mismo… Así estuve, como 8 meses con la copita allí guardada sin haberla usado.  Hasta que un día que no había comprado las toallas sanitarias y me tomó por sorpresa el período, no tuve más remedio que usar la copa… Realicé todo el ritual de esterilización y traté de colocarla. Si pudiera contarles el tiempo que una persona con entrenamiento en anatomía femenina como yo, tardó en colocarla la primera vez, de seguro pensarían que ni siquiera soy médica. Lo resumiré diciendo que la coloqué con mucho trabajo y molestia. Enseguida vi que funcionaba, pero a pesar de eso, y aún con el recuerdo de lo que había batallado para ponerla, rápido me fui a comprar mis toallas desechables contaminadoras.  En cuanto tuve las toallas, me la quité. Aquí vuelvo a hacer un paréntesis, porque aunque me dé pena, debo decir que me la quité con el doble de trabajo que al colocarla, y allí en ese momento me dije: No, esto no es para mí definitivamente.

Regresé a usar las toallas sanitarias por otros 6 meses más. Creo que mi dificultad para extraerla fue el detonante de ese comportamiento. ¡Imagínense! Si una ginecóloga con entrenamiento y conocimientos de anatomía y fisiología femenina había tenido dificultad con la primera colocación y extracción de la copa, no quiero imaginar cómo se las han sorteado otras tantas mujeres.

Pero entonces, todo esto empezó a crecer y a hacerse mucho más conocido. El uso de la copa empezó a generalizarse y cada vez conocía más y más personas que las usaban. Tenía la espinita, de que yo tenía mi copa allí guardada sin usarse, y en vez de eso, andaba yo contaminando a diestra y siniestra, y peor aún, en un país como el nuestro en el que la disposición de la basura es pésima.

Así que muy resolutiva, decidí no comprar más toallas y me puse a ensayar lo de la colocación y extracción días antes de que me tocara el período. Desde luego que, como ginecóloga yo sé perfectamente que una copa menstrual jamás podría irse a ninguna parte una vez colocada, pero les debo confesar que a pesar de saber perfecto eso, sentí miedo las primeras veces.

Así pues, comencé a utilizarla con el “entrenamiento” previo. Obviamente las primeras veces, batallé para la colocación y extracción, pero a medida que la seguía usando, iba adquiriendo más y más habilidad. Desde luego que hubo ocasiones en las que a pesar de haberlo hecho varias veces, tenía algún problema con la extracción, y por supuesto que como a cualquiera, me daba el ataque de pánico y desesperación. Pero sin temor a equivocarme, podría decirles que conforme uno va adquiriendo práctica, estos accidentes son menos frecuentes, y por supuesto, queda mencionarles de manera textual, que si en algún momento no pueden extraer la copa, lo que deben hacer es guardar la calma, ya que la copa no irá a ninguna parte, traten de extraerlas calmadas y prueben en varias posiciones, y si aún así no pueden, pues pidan ayuda sin ninguna vergüenza, que ya estamos en el siglo XXI y el período está por dejar de ser un tabú.

Hoy, tengo 365 días sin haber utilizado toallas sanitarias o tampones, y no he tenido ningún problema de salud, es decir, lesiones o infecciones. Y lo mejor de todo: no he vuelto a sentir una rozadura. Podría decirles que he confirmado lo que me dijo en aquella ocasión esa paciente tan linda y amable, en relación a que a veces se me olvida que tengo el periodo, que  he llegado a adorar la copa menstrual y que por supuesto no pienso volver a utilizar toallas desechables nunca más.

Y así pues, sin decir más, yo quiero exhortarlas a probarla, que de algo estoy segura: no se van a defraudar. Y para este punto, les he enumerado algunas recomendaciones a tomar en cuenta si es que se han decidido a utilizar la copa menstrual, para hacer de esto una práctica saludable:

  1. ELIGE UNA MARCA CERTIFICADA POR FDA O EMA

Puedes consultarlo directamente en las páginas de la FDA o EMA, o bien en las páginas oficiales de las copas. Algunas marcas certificadas que yo he corroborado, son las que te menciono a continuación: Sckoon Cup, Meluna, Lunnette, Femmecup, DivaCup.

  1. EL PROTOCOLO DE LIMPIEZA Y ESTERILIZACION DE LA COPA, DEBE REALIZARSE CADA VEZ QUE LA COLOCAS

Siempre debes lavarte las manos antes y después de colocar y extraer la copa menstrual, no toques tus genitales con las manos sucias nunca de los nuncas. La copa menstrual debe lavarse con agua y jabón, y después someterse a un proceso de esterilización que es similar al de los biberones de un bebé; es decir con 5 minutos en el microondas a máxima potencia o bien en la estufa con agua hirviendo durante 5 minutos.

  1. LLEVA UNA ANOTACIÓN O UNA ALARMA QUE TE INDIQUE EL TIEMPO QUE TRAES PUESTA LA COPA PARA EVITAR OLVIDOS!

He visto ya varios casos de chicas que olvidan un tampón o copa menstrual dentro de sus vaginas por tiempo indefinido. Esta es una práctica muy peligrosa. Puede darte STT!  Si colocas algo dentro de tu vagina debes retirarlo en 8-12 horas máximo. Anótalo en un cuaderno o bien, pon una alerta en tu teléfono para que esto no suceda, tú te conoces y sabrás cual es el mejor recordatorio, lo importante es que no se te olvide que la traes puesta.

  1. ACUDE AL GINECÓLOGO SI TIENES ALGÚN PROBLEMA DE SALUD CON ELLA DE INMEDIATO

Si tienes comezón, dolor, o cualquier síntoma por pequeño que sea, acude al ginecólogo de inmediato. NO minimices los síntomas.

  1. Si no puedes extraerla y no tienes quien te ayude, no introduzcas ningún instrumento para extraerla. Mejor ve con un médico y pídele ayuda. No te va a cobrar caro y te resolverá el problema en un 2×3.
  2. ACUDE A TUS REVISIONES GINECOLÓGICAS DE RUTINA DOS VECES POR AÑO

 

Finalmente, las invito a probarla, con la promesa de que no se van a decepcionar, y de que dejarán de tirar a la basura tantas toallas sanitarias desechables que además de no ser saludables, son terriblemente dañinas para nuestro planeta.

Quizás no se les haga mucho, pero yo, en un año he dejado de tirar a la basura 336 toallas sanitarias. Imaginen que si como yo, los 30 millones de mujeres mexicanas en edad fértil dejaran de usar toallas o tampones; ¿cuántas toallas dejarían de contaminar nuestros ríos, lagos y mares?

?

 

 

Dra. Sandra Pérez Monter

Directora General de Mamita Chula