ENTREVISTA: MAYTE ROMO

Hidalgo está lleno de mujeres extraordinarias y en Mamita Chula queremos que las conozcas. Por eso, nos estamos dando a la tarea de entrevistar a mujeres que con su trabajo y corazón le aportan un granito (o un buen puñado) de arena al mundo para que este sea mejor. Desde sus profesiones, sus pasiones y sus sueños, ellas son inspiración para otras mujeres.

 

En esta ocasión, hablamos con Mayte Romo, fundadora de la editorial ‘Elementum’. Actualmente cuentan con varios libros publicados y muchos proyectos por venir. Ella nos platica sobre su percepción de la maternidad combinada con la vida profesional, la cultura en el Estado y los estigmas de la crianza mezclada con la vida profesional siendo mujer.

 

  1. ¿Cuál es tu percepción general de la cultura en el Estado de Hidalgo?

Voy a dar una respuesta muy sesgada a esta pregunta, pues compartiré mi percepción sobre lo que sucede en materia de oferta de bienes y servicios culturales en Pachuca. En este momento, el panorama es muy interesante. Algunas empresas pequeñas que ofrecen espectáculos de música, teatro, danza, poesía en voz alta; junto con otras que, sin escenarios, ponen a disposición de los consumidores locales propuestas gastronómicas, además de alguna casi estoica galería cumplen ya tres, cinco, siete años de labor ininterrumpida. Es decir, hay una dinámica económica en torno a empresas donde la creatividad es un insumo fundamental. No tengo muchos elementos para medir este fenómeno, pero es un hecho que cada año alguna empresa de esta naturaleza se suma, lo que significa que la oferta de bienes y servicios culturales genera nuevos empleos.

 

Toco la dimensión económica de la cultura porque, cuando sobrepasa el subsidio del arte y se enfoca en la generación de mercados consumidores de bienes y servicios culturales, abona a la creación de un ecosistema donde los artistas están dispuestos a arriesgar sus propuestas, los públicos se vuelven más exigentes y, en última instancia, más personas se involucran definitivamente en narrativas lejanas a la violencia. Y esto es lo que veo que está sucediendo en Pachuca. Quizá necesitemos un par de décadas para ver qué tanto logramos hacer en esa dirección.

 

  1. ¿Cuáles son tus criterios para elegir una obra para publicar? ¿Con qué te enfrentas?

Siempre que recibimos un borrador, hacemos un análisis literario, de mercado y de relaciones públicas, para medir la fuerza de la obra que tenemos en manos. Es posible hacer buenos libros con casi todo el material que nos presentan, el tema es que lograr buenos libros tiene un costo. En este sentido, muchos autores de Elementum se solidarizan para cubrir los costos de sus libros. En conclusión, el criterio es el acuerdo al que lleguemos con el autor, tras una revisión de muchos, verdaderamente, muchos otros criterios.  

 

  1. ¿Cómo se vive en el mundo editorial el tema de género? ¿Es más difícil para las mujeres hacerse un espacio en el mundo literario?

La verdad, yo siempre he visto que hay muchas editoras. Tampoco tengo estadísticas, pero sí te diría que al menos la mitad de quienes cuidamos textos somos mujeres. Lo que también es cierto es que entre más subes en los organigramas de las editoriales, menos mujeres encuentras. Es muy diferente en el caso de los autores, donde hay un claro predominio de varones. Pero esta historia ya la conocemos: a nosotras nos cuesta el doble, nos observan y critican el doble y nos reconocen la mitad. Podríamos decir que padecemos el patriarcalismo promedio.

 

  1. ¿Motivas a las mujeres a que se apoyen entre ellas como escritoras? En caso de hacerlo, ¿cómo lo haces?

Para Elementum la creación de lazos comunitarios es muy importante, así que procuramos que los autores que ya tienen un camino andado se lo allanen a otros, en la medida de lo posible. Lo que hemos hecho es que nuestras autoras con obra publicada revisan y comentan, en presentaciones editoriales, las novedades. También abrimos espacios para que, las autoras más experimentadas, impartan talleres de creación literaria, se animen a dar conferencias en formatos propositivos, entre otras acciones. Pero no lo tenemos como política de género, es que el que yo sea mujer hace natural que se tiendan lazos hacia las mujeres.

 

  1. ¿Cuáles son para ti las herramientas necesarias para que desde niñas las mujeres se acerquen al arte y a la cultura y además puedan desarrollar sus talentos?

Que las opciones de hacer y consumir arte y bienes culturales siempre estén abiertas. Que sepan que el arte es asequible para ellas: como consumidoras, pero también como creadoras. Si ellas crecen en un mundo donde no pueden proponer, donde sólo los varones crean o dirigen emprendimientos culturales, van a interiorizar que para ellas sólo está reservado el consumo. Niñas y adultas saben que tienen derecho a formarse como lectoras, espectadoras, incluso como mecenas, pero deben saber que pueden conquistar, por derecho propio, el terreno de la creación artística. La mejor manera de transmitir ese mensaje es siendo una mujer que crea. Lo único que podemos hacer es seguir creando y dejarles abierta la puerta del arte. Si les da la gana entrar hacia donde esa puerta las lleve, nos tocará regocijarnos y felicitarlas.   

 

  1. ¿La industria editorial debe adaptarse a estos tiempos actuales en los que nuestros lapsos de atención se han visto irremediablemente disminuidos?

La industria se adapta. Los productos editoriales gráficos gozan de muy buena salud. El tema es que la lectura de textos prolongados aporta algo, por ejemplo, hace que sucedan conexiones neuronales distintas a las que se crean en lapso cortos. También sucede que cuando un personaje te acompaña durante 300 páginas o más, comienzas a encontrar sus reflejos en tu vida cotidiana. Leer un libro, como cualquier otra actividad humana, tiene pros y contras, y a la industria le corresponde seguir encontrando pros y evidenciarlos entre sus lectores.

 

  1.  ¿Qué es para ti la maternidad? ¿Cómo la vives y cómo la combinas con tu vida profesional?

No sé bien qué andaría yo haciendo si no tuviera una hija, pero sí sé que no dirigiría una editorial. Antes de que Maya naciera, yo me movía hacia donde me llevara el viento. Y eso estaba bien. Desde el momento en que me embaracé hasta este día, en que ella tiene 10 años, he adquirido algunos buenos hábitos: me alimento en horarios determinados, descanso, leo todas las noches y concluyo casi todo lo que comienzo. Ser mamá de Maya también me ha brindado habilidades directivas. De hecho, con ella tengo algunas actitudes empresariales, como que dialogamos para decidir nuestra agenda común, y con el equipo de Elementum tengo muchas actitudes maternales, como que evitamos jornadas extenuantes o periodos largos sin comer. Esto me ha llevado a reflexionar que, en las mamás, México tiene un enorme capital de habilidades directivas, en un estilo de dirección que podría calificarse de más humano.

 

  1. ¿Crees que la mujer sigue cargando con estigmas relacionados con la maternidad y sus ambiciones profesionales?

Creo que muchas mujeres enriquecemos todos los días nuestra maternidad con nuestras profesiones. Lo que nos falta es fortalecer el concepto de paternidad. Es decir: nunca me he sentido estigmatizada por hacer compatible mi vida laboral con la crianza de mi hija, pero eso ha representado para mí un alto costo a nivel personal en otros ámbitos, por ejemplo, no he estudiado un posgrado u otra carrera, a pesar de que me encantaría. Esto se debe a que la gran encargada de la crianza de mi hija soy yo: en lo material, en lo emocional y también en lo simbólico. Eso no es justo y a las mujeres nos cuesta trabajo comenzar por reconocer que ahí hay algo incorrecto, porque sentimos que es renegar de nuestros niños. Una gran batalla que debe darse es exigir paternidades más comprometidas. A los varones les vitoreamos el que jueguen o convivan con sus críos, pero también deben entrarle a otros aspectos menos gratificantes; deben involucrarse en su alimentación, en el modelo educativo que van a seguir, en los valores con los que van a crecer. Es una batalla mucho más compleja que salir a ganar puestos de trabajo, porque se libra en el ámbito privado y porque demanda una fuerte dosis de empatía y solidaridad.

 

  1. ¿Qué te motivó a dedicarte a esto? ¿Qué crees que tu oficio le aporte a la humanidad?

Soy obsesiva. Corregir faltas de ortografía me tranquiliza. Todo oficio aporta algo a la humanidad, estoy consciente de que el libro está un pelín sobrevalorado. Para que los libros realmente aporten algo, debemos hacerlos con toda la intención de que así sea.

 

  1. ¿Qué le aconsejarías a las personas que no leen habitualmente?

Que no aborden el libro por el libro, que urgen en sus intereses personales y de ahí googleen. Alguien se ha interesado antes en la misma materia, y ha escrito algo y lo ha publicado. Que no les importe la estadística esa que nos repiten tanto de que si leemos 1 o 3 libros al año. Cambiar esa estadística es la peor razón para comenzar a leer.

 

  1. Por último ¿Qué consejos le darías a las mujeres que quieren dedicarse a la literatura?

Escriban: acérquense a Elementario: seguido tenemos talleres de creación literaria, también tenemos muchos libros que consideramos interesantes, póngalos a prueba.