¿Por qué las mujeres nos resistimos a cambiar?

Hace algunos días, nos dimos a la tarea de realizar unas encuestas encaminadas a saber si las mujeres conocemos nuestro cuerpo, nuestra fisiología y también para saber si conocemos los productos que utilizamos como protección menstrual y si estaríamos dispuestas a cambiarlos por alternativas más saludables y ecológicas.

Los resultados fueron impactantes. A tal grado, que me preocupé en sobremanera acerca de lo que las mujeres desconocemos de nuestro funcionamiento y de los prejuicios que tenemos para con nosotras mismas, al menos aquí en México.

La encuesta era muy clara, e incluía preguntas directas que daban poco margen a equivocarse o confundirse. Esta encuesta arrojó como resultado, después de analizar 300 cuestionarios que el 75% de las mujeres desconoce cuál es el primer día del ciclo menstrual, el 90% de las mujeres no contestó correctamente cuando se le cuestionó que día del ciclo menstrual tendría que elegir si se le preguntase cuál es la fecha de su último período; el 88% no recuerda cuando fue su último período, el 80% desconoce cuáles son sus días fértiles. Y aquí, fue cuando recordé la terrible estadística que tenemos en México de embarazo en adolescentes… Viendo esta tremenda desinformación, pero sobre todo desinterés, ya que un 25% de las mujeres dijeron que no les gustaría recibir información acerca de su salud reproductiva, se siente una profunda decepción.

Otra de las preguntas, cuestionaba la manera en la que las mujeres habían elegido el método que usan para protección menstrual. La pregunta decía: ¿Cómo elegiste tu método de protección menstrual? Y habían cuatro opciones: a) recomendación profesional, b) recomendación familiar o de amistades, c)internet, d)información impresa y si este era el caso, debían especificar cual había sido, y e) otras fuentes de información.

La respuesta en el 70% de las mujeres encuestadas, fue el de información impresa. De ellas el 80% escribió que la información la habían encontrado en el empaque del producto, la mayoría de estas mujeres, son usuarias de toallas sanitarias. Ellas añadieron a su vez que habían elegido ese método debido a que, en el empaque habían encontrado información acerca del material a partir del cual están hechas, así como de si cumplen con la norma oficial mexicana para la elaboración de estos productos y de que son saludables al cien por ciento.

Esto llamó mi atención de manera particular, ya que siendo mujer y habiendo utilizado toallas sanitarias, al menos durante 22 años, jamás me tomé la molestia en leer el paquete, mucho menos la composición de las toallas. Lo más interesante fue cuando me dediqué a observar los paquetes de toallas, tampones y pantiprotectores de manera detallada… Me llevé una gran sorpresa, ya que solamente una marca de toallas sanitarias y tampones describe, y de manera parcial de que están hechas, es decir, ninguna marca describe con qué las fabrican, que aditivos utilizan y que químicos contienen. Esto se traduce a que las mujeres no quisieron decir por algún motivo que desconozco, cual había sido su método de elección de producto menstrual.

Pero ahí no paró la encuesta, también preguntamos si estarían dispuestas a usar alternativas reutilizables como protección menstrual. Específicamente preguntamos acerca de toallas reutilizables de tela y de copas menstruales. Esta pregunta hizo que casi, casi aventara la toalla con este proyecto; pero luego, me hizo aferrarme más a él.

La mayoría de las mujeres dijeron que NO, en total un 65%. Los motivos variaron, pero el que llamó más mi atención no sólo por lo tristísimo que es, sino porque fue el 30% de las mujeres que lo contestaron de su puño y letra fue: ME DAN ASCO MIS SECRECIONES.

Me fui de espaldas. ¿En qué momento, de nuestra historia algo fisiológico se convirtió en asqueroso? Muchas mujeres hicieron notar que la menstruación es suciedad y que no están dispuestas a tener el mínimo contacto con ella.

Un motivo en particular para las toallas de tela reutilizables, fue: ES ANTIHIGIÉNICA.
Me pregunto yo: Nuestras abuelas, quienes vivieron sin Kotex, Tampax y Always, ¿tenían conductas antihigiénicas? Es decir, ellas utilizaban trapitos para protegerse los días de menstruación, los lavaban y los volvían a utilizar. No existía otro método. ¿Las personas que dijeron que son antihigiénicas, creen que en la mitad del siglo XX e incluso antes, habían más infecciones vaginales, vaginosis bacterianas, alergias o hipersensibilidad cutánea, que hoy en día? Yo me atrevería a decir que no es así, de hecho, si interrogamos a nuestras abuelas, nos platicarán que en contadas ocasiones tuvieron infecciones vaginales. ¿Qué pasó entonces?

Otro motivo para no usar copas menstruales fue el de: NO ME GUSTA INTRODUCIR NADA EN MIS GENITALES. Un 55% de mujeres respondió así al ser cuestionadas acerca de la negativa para utilizar copas menstruales. Al leer esto, se me hizo franco y quizás comprensible; aún más franco, fue otro de los motivos que relataron un 25% de las encuestadas: ME DA FLOJERA LAVARLAS, incluso algunas mujeres dijeron saber que son mejores con el cuerpo femenino que las toallas sanitarias y que son amigables con el medio ambiente, sin embargo, hicieron notar que preferían seguir contaminando el planeta y exponiendo su salud, antes que lavar las copas o las toallas sanitarias.

Al ser cuestionadas acerca de si los tampones, toallas sanitarias desechables y los pantiprotectores eran buenos o malos, el 90% de las mujeres dijeron que eran buenos y saludables, que les ayudaban a evitar que la ropa se ensucie, y que el utilizarlos no genera ningún problema de salud. Siendo que los pantiprotectores y las toallas sanitarias pueden tener una participación muy clara y documentada en la aparición de algunos tipos de vaginitis como la que es originada por especies de Cándida, una de las principales causas a nivel mundial de vulvovaginitis. Ya que el uso prolongado de estos productos, favorece la acumulación de humedad y calor, mismos que son el entorno perfecto para el desarrollo de hongos. Y finalmente, si uno piensa sin hacer uso de palabras tan rimbombantes, ni haciendo gala de la búsqueda de la investigación médica basada en evidencias; honestamente, ¿A quién puede parecerle lógico, apropiado, bueno y correcto colocar un pedazo de plástico en un área tan delicada como lo es el área genital, cada mes?

Sin duda, hemos sido presas del monstruo de la mercadotecnia, de la facilidad… Y de una costumbre que ha sido heredada por al menos dos generaciones de mujeres, a las que se les hace natural comprar un producto que ellas consideran completamente normal en sus vidas diarias, un producto indispensable, que se ha convertido en un pensamiento automático. Es decir, el hecho de elegir y comprar un producto que creemos completamente indispensable de manera autómata, que además, nosotras contribuimos a crear, puesto que hace menos de un siglo no existían, y que muy probablemente, (y me atrevería a decir que no lo es) no sea el más apropiado para utilizar durante el período.

Esta encuesta me llevó a darme cuenta de que la mayoría de las mujeres desconoce el funcionamiento de su aparato reproductor, y de que a muchas les genera repulsión y desinterés el conocer o tener contacto con su fisiología. Esto despertó en mí un sentimiento que ha ido creciendo, de querer mostrarles a todas las mujeres qué somos, como funcionamos, que es lo normal y saludable; y también una curiosidad inmensa de querer averiguar, el motivo por el que las mujeres se rehúsan a cambiar. Quisiera que todas las mujeres mexicanas tengan una apropiada información, y así, tengan la libertad de elegir. Esta encuesta me hizo querer acabar con tabúes, con prejuicios, con esas ataduras que tenemos con respecto a nuestra sexualidad y a nuestra salud reproductiva; al fin y al cabo que con intentarlo no se pierde nada.

Para esto, he tomado la decisión de abrir este blog, en el que tendremos participación de los Ginecólogos más preparados del país, para que las mujeres puedan tener acceso a una información apropiada, veraz y fácil de aprender, y quizás de este modo, logremos aunque sea un poco, cambiar la perspectiva de la salud reproductiva femenina en México.
Porque ser mujer, debería hacernos sonreír.

Dra. Sandra E. Pérez Monter
Directora General de Mamita Chula
Gineco-Obstetra
FACOG

2 thoughts on “¿Por qué las mujeres nos resistimos a cambiar?

  1. Tiene mucha razón en esta encuesta, nos hemos dejado llevar por la ignorancia,apatía y pereza, en algo que es de suma importancia.
    Me alegra que personas como usted esten en lucha por cambiar esos paradigmas para lograr mejores resultados. Éxito.

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